La Marina de Guerra Chilena Nació con la Patria.

"Aún más, temiendo que el enemigo, dominara el mar con su escuadra y desembarcara tropas que amagaran su ejército por la derecha, ordenó el 12 de abril, ocupar el puerto de Nueva Bilbao (Constitución) y, al mismo tiempo, desde Talca, pidió al Gobierno que organizara en Valparaíso una flotilla para la defensa de las costas."

"El General Carrera en Chile", Eulogio Rojas Mery.

 

Cuando se escudriña en los archivos buscando la verdad histórica sobre los orígenes de nuestras Instituciones fundamentales, podemos encontrarnos con sorpresas que podrían confundirnos, si no las moderamos con el conocimiento que tenemos de la sociedad humana y de su eterno afán de escribir la historia, adecuándola a los intereses del bando ganador.

La mal llamada Patria Vieja fue un crisol bullente de formación de ideas, estructuras e Instituciones. El Reglamente Constitucional de 1812 es en mi concepto, la primera expresión de soberanía e independencia de Chile bajo los cánones del Derecho Internacional de esa época y al momento de dictarla el jefe del gobierno chileno General don José Miguel Carrera Verdugo, puso en marcha todas las potencialidades de esa naciente Patria, para preservar su soberanía e independencia. Sabía como cualquier buen gobernante contemporáneo que además de tener un ejército entrenado, equipado y adoctrinado, debía formar una barrera marítima, con capacidad para neutralizar a la esperada reacción realista.

Dispuso la creación de una Escuela de Pilotines, con el fin de formar Oficiales Navales criollos, misión que recayó en los Capitanes Tortel, Burr y M Monson, bajo el mando directo del Capitán de Puerto de Valparaíso De la Lastra, quienes reclutaron a jóvenes porteños embarcándolos en calidad de grumetes-aprendices de las artes marineras, en los dos primeros buques de guerra de la naciente Patria, en proceso de equipamiento en Valparaíso, bajo la protección de la artillería de costa del puerto.

La compra de un buque de guerra, el arrendamiento y armado de otro, las primeras ordenanzas de la Marina de Guerra, un Reglamento de Uniformes Navales, el nombramiento de sus primeros Oficiales, el enganche y adiestramiento de Gente de Mar evidencia el interés del gobierno de la Patria naciente, en este rubro de la Seguridad Nacional.

Pero había que partir yá y la forma era entregando Patentes de Corso a Capitanes de buques que estuvieran dispuestos a luchar por la causa patriota y bajo bandera chilena, la de los campos horizontales azul, blanco y oro de la primera expresión de la Patria, con la limitante de atacar sólo a buques realistas o de sus aliados, págandose con los botines obtenidos.

El primer nombramiento de Capitán de Puerto de Valparaíso, recayó en el Capitán don Juán Tortel Maschet (sólo una caleta en la zona de los canales, recuerda su presencia en los orígenes de nuestra Armada), siendo en consecuencia Juan Tortel, el primer Oficial de la naciente Marina de Guerra de Chile. En abril de 1813 participó en la compra del bergantín “POTRILLO” de orígen norteamericano, en la suma de $ 16.000 y en el arriendo de la fragata PERLA del mismo origen. Estos trámites los efectuó el entonces Capitán de puerto de Valparaíso De la Lastra, por instrucciones directas del General Carrera, ratificadas por los miembros de la Junta provisional de gobierno de Santiago.

En el Acta del Cabildo de Santiago de fecha 5 de abril de 1813 y a instancias del General Carrera, se tomó el siguiente acuerdo que transcribo textual:

“- y la tercera, proponer al Gobernador de Valparaíso si convendría armar prontamente dos buques de guerra con el objeto de bloquear a Talcahuano para embarazar a nuestros enemigos los auxilios y refuerzos que les puedan mandar de Chiloé y Lima".

El bergantín POTRILLO, botado al agua en 1812 en Baltimore, con el nombre inicial de COLT , con un desplazamiento de 260 tons., tripulación de travesía de unos 30 tripulantes, dos palos, mesana con velas cuadra y trinquete con cangreja, era un buque de muy buen andar y de una notable flexibilidad de maniobras, pues sumaba a su gran y bien distribuida superficie vélica, la opción del uso de remos. Arribó a Chile en funciones de cabotaje, pero artillado con 10 cañones cortos de 10 lbs., 8 cañones largos de 12 lbs., 2 cañones de 6 lbs. y 2 cañones pedreros (anti abordajes).

Su arribo a Chile habría sido propuesto por Poinsett a instancias de Carrera al gobierno norteamericano, como una forma soterrada de proporcionar apoyo a la causa independientista de Chile, pero evitando crear un conflicto con España. Estados Unidos estaba en ese momento en estado de guerra con Inglaterra y pese a no ser aliado con España, este último país también estaba en conflicto con Inglaterra.

La segunda razón de esta hipótesis, deriva del cambio de nombre de este bergantín antes de su zarpe a Chile, cambiando su nombre original de COLT, por el muy criollo nombre de POTRILLO.

La tercera razón, se apoya en el inusitado interés del gobierno de Carrera por el arribo de este buque, manifestado por “La Aurora de Chile”, de la que era principal redactor Samuel Burr, que en su edición número33, del jueves 24 de septiembre de 1812, página 4 señala “ Llega a Coquimbo el bergantín Potrillo. Fondeó en este surgidero el bergantín Potrillo del comercio de Norte América, armado, procedente de Cantón con 95 días de navegación; había arrivado (sic) a Coquimbo. Cargamento: manufacturas de China. Su Capitán Munson” .

La recala no prevista del POTRILLO en La Herradura, fué forzada por la fragata BRETAÑA, bajo patente de Corso de Lima, la que persiguió al bergantín POTRILLO,

“cometiendo ultraje a la bandera de Estados Unidos de Norteamérica, al decir de Fray Melchor Martínez, en el documento 10 de su Vista del Fiscal”.

La cuarta razón deriva del precio pactado en la transacción . Los $ 16.000 pesos oro es un valor mas bien simbólico, tratándose de un buque artillado y con menos de un año de uso. Además no hay evidencia de que este pago se haya hecho efectivo, mas bien se presume una adecuada indemnización al Capitán Munson, quien no regresó a Baltimore, sino que se radicó por un tiempo en El Callao.

La quinta razón de esta presunción se apoya en el hecho de que el lugarteniente, o segundo oficial del POTRILLO Edward Barnewal, asumió como Capitán y participó activamente en la selección y capacitación de los grumetes de la Escuela de Pilotines, junto a Burr, que habiendo ingresado a Chile como tipógrafo, tenía también experiencia marinera adquirida en Norteamérica.

La sexta razón, la entrega el periplo de la travesía del POTRILLO, desde su zarpe de Baltimore. No se vino costeando en una navegación de bajo riesgo náutico el litoral del pacífico de Sudamérica, bajo pleno dominio del Imperio Español, lo que podría haber hecho dada su condición de buque de un país neutral, como en cambio sí lo hizo la fragata PERLA. Arrumbó en cambio a Cantón, donde habría adquirido telas y pólvora en barriles. Su track de navegación a Sudamérica lo hizo directamente a Chile, siendo comercialmente lógico iniciar la venta de su cargamento en el virreinato del Perú, con una capacidad de compra muy superior al empobrecido Chile.

La vida social del Santiago de los orígenes de nuestra patria libre, se apoyaba principalmente en tertulias vespertinas, de personas ligadas por intereses, idearios o ancestros comunes. Es de presumir en consecuencia, que los residentes de origen norteamericano liderados por Poinsett y Burr, hayan “elaborado el proyecto” de apoyo

de esta naciente potencia, al ansioso requerimiento de Carrera de dotar a nuestra frágil patria naciente, de la capacidad de controlar y extender la soberanía a nuestro mar jurisdiccional. Don José Miguel Carrera, a diferencia de otros próceres de nuestra independencia, era claramente pro norteamericano y mantenía una estrecha relación con este grupo.

Esta definición de política internacional, dará origen a un nuevo trabajo de investigación histórica, del que quiero mencionar sólo un hecho. Los buques que trajo el General Carrera de Norteamérica en el año m1816, navegaban bajo bandera chilena y en su condición de buques chilenos, arribaron a Buenos Aires, lo que permitió a Pueyrredón requisarlos, lo que no habría podido hacer bajo ninguna circunstancia, si hubieran estado bajo bandera y jurisdicción norteamericana. Este acto de despojo lo efectuó el gobierno argentino de entonces, sobre buques, tripulaciones e insumos, que conformaban la segunda escuadra de la Armada de Chile y su pago se cargó finalmente al patrimonio de la familia Carrera, situación que debería considerarse pendiente y digna de ser revisada.

El bergantín POTRILLO, fué adquirido y armado en guerra, como consecuencia del Decreto de 22 de abril de 1813. En el mismo acto de gobierno, se resuelve el arrendamiento de la fragata PERLA, con un desplazamiento de unas 400 ton. Y unos 40 mts. de eslora, también bajo bandera Norteamericana y surta en Valparaíso, pero sólo destinada al cabotaje, en consecuencia desarmada.

En un acto de gobierno propio de la época, se requisan los cañones y el armamento menor de la corbeta portuguesa SAN JOSÉ DE LA FAMA, a la gira en la bahía de Valparaíso, esperando ser cargada con trigo, argumentando “superiores intereses de defensa de la soberanía nacional ”, lo que significó un conflicto diplomático con la Casa Real de Portugal, resuelto con una adecuada indemnización al Armador de la corbeta.

El cambio de bandera de estos dos buques rubricado por salvas de a bordo y de tierra y el ver flameando en la perilla de su trinquete la bandera “azul blanco oro” de la patria naciente, dió motivo a fervorosas manifestaciones de entusiasmo de los porteños. Los botes y faluchos de los pescadores artesanales, estuvieron siempre prestos para transportar tripulaciones y carga en apoyo a su Marina de Guerra. La Casa de Monedas de Santiago confeccionó los proyectiles para sus cañones, la comunidad porteña hizo erogaciones que permitieron dar un incentivo económico a los enganchados y las costureras de Valparaíso confeccionaron los uniformes para la marinería.

La fragata PERLA fue armada aceleradamente por Tortel y Barnewal, con 2 cañones de 24 lbs. y 22 cañones de 12 lbs. y el armamento menor se distribuyó entre los dos buques. El mando le fue entregado a José Vicente Barba, avezado marino, aunque sin formación militar. Su tripulación fue integrada por el padre Aymar, Vicente Guzmán, Francisco Lastarria, José Manuel Molina, José Rodríguez, Luis Ovalle, ‘algunos marinos norteamericanos, a los que se sumó un importante contingente de portuarios que por premura, no fueron objeto de indagación de antecedentes ni aptitudes. Entre ello descollaba Carlos Antonio Magi, italiano, el que se enroló junto a un grupo de realistas, quienes con fondos de los comerciantes españoles de Valparaíso, compraron la lealtad de la mayoría de los tripulantes de la PERLA y de algunos del POTRILLO, especialmente un grupo de portugueses, trasbordados de la SAN JOSE DE LA FAMA.

Las colonias de América debían sostenerse casi sin apoyo de España, muy debilitada como consecuencia de su guerra con Francia y de su permanente situación de conflicto con Inglaterra. El Virrey Abascal lograba mantener un precario control marítimo, con la participación de buques corsarios que bajo bandera española bloqueaban los puertos principales y el litoral de Chile, compensando sus servicios con los cargamentos de buques de países enemigos capturados y con el pago del valor del buque, por el Virreinato

El bloqueo de Valparaíso, era sostenido por la fragata WARREN, también llamada JAVIERA, de origen norteamericana, pero bajo bandera corsaria española y con Oficiales del Virreinato del Perú integrando su tripulación. Debía sostenerse al pairo fuera del alcance de los cañones de costa, presta a caer sobre cualquier embarcación que no pudiera acreditar su condición de española o estar navegando bajo bandera de país neutral. Era apoyada con aportes de víveres y agua, que trasbordaban a botes de la WARREN en el sector Punta Ángeles, los comerciantes realistas de Valparaíso. Por este medio de comunicación se coordinó la estrategia de comprar a la tripulación de la PERLA y a los portugueses embarcados en el POTRILLO, ofreciéndoles una suculenta indemnización que haría efectiva el Virrey del Perú, en cuanto llegaran con estos buques al Callao.

El adiestramiento y equipamiento de esta heterogénea tripulación de los dos buques que conformaban nuestra primera Armada, se efectuó con una frenética urgencia, por un equipo de instructores liderados por Tortel y Burr, pues se estimaba que era vital y urgente, romper el bloqueo español y estar en condiciones de neutralizar la reacción realista a nuestra declaración de independencia. Se tuvo en cuenta sólo el adiestramiento en el manejo de velas y maniobras y en el apoyo a los artilleros norteamericanos y portugueses, que estaba previsto fueran los apuntadores de los cañones.

La definición del momento en que esta naciente Armada estuviera en condiciones de comprometerse en su primera acción de guerra, correspondía ser tomada por la autoridad naval jurisdiccional y representante del Gobierno central de Chile, Gobernador del Puerto de Valparaíso don Francisco de la Lastra, quien en el más grave error de los muchos cometidos en el ejercicio del mando, estimó que diez días eran suficientes para comprometer en una acción de guerra, a este irreemplazable recurso de la defensa nacional,

Talvez el germen de este terrible error, se generó en la proclama de enganche “¿Sois laboriosos y deseáis aumentar vuestros intereses y con ellos los de la Patria?. Pues aprovechad la oportunidad de enriquecer a vuestras familias y sacarlas del triste abatimiento. Los despojos del enemigo serán vuestros y a la gloria de los salvadores de Chile, añadiréis la fortuna de vuestras casas”.

El amor a la Patria era un recurso, pero el bienestar personal y el de la familia, eran el objetivo principal. Su compromiso y lealtad, se inclina a favor de quien ofrezca mas dinero y lo ofrecido por los comerciantes realistas de Valparaíso, resultó mucho más atractivo para estos corsarios criollos.

Fue fijado el lunes tres de mayo de 1813, como el día de la salida de nuestra Armada, en su debut de guerra. La comunidad realista porteña fue informada de que un contingente de soldados veteranos procedentes de Santiago se embarcarían conformando una unidad de abordaje. Este rumor de ser cierto, haría inviable el motín programado, por lo que se resolvió forzar la acción antes de la fecha programada. El domingo dos de mayo en la tarde, la WARREN o JAVIERA se acercó a los buques chilenos, lanzando un cañonazo en son de desafío. La oficialidad de ambos buques chilenos que se encontraban reunidos en una tertulia, por el Capitán Barnewal, resolvió solicitar al Gobernador de Valparaíso, autorización para salir esa misma noche a presentar combate a la fragata corsaria, en la seguridad de que la superioridad en cañones, buques y tripulaciones, haría fácil el apoderarse del buque enemigo.

El crepúsculo de ese día dos de mayo de 1813, la playa de los pescadores o playa ancha, fue solemne marco de la liturgia del padre Aymar, que en cu condición de capellán de LA PRIMERA ESCUADRA DE LA ARMADA DE GUERRA DE CHILE, ofició una misa de campaña, a Oficiales y tripulaciones de los buques POTRILLO Y PERLA y a una inmensa cantidad de porteños, ávidos de ser testigos del nacimiento y bautizo de fuego de la Armada de Chile. A continuación la órden de embarcar, que fue apoyada por cuanto bote y falucho hubo en la caleta.

Izadas las velas y levadas las anclas, ambos buques aproaron hacia la WARREN, yendo en vanguardia la PERLA. A bordo de esta fragata, no bien ordenó su curso, se desencadenó el motín dirigido por Magi, tomando prisioneros al Capitán Antonio Barba, Oficiales, Capellán, tripulantes chilenos y americanos. El POTRILLO seguía las aguas de la PERLA, sin percatarse del motín consumado

.En las cercanías del WARREN y fuera del alcance de las baterías del puerto, la PERLA arrió la bandera chilena e izó la española, dirigiéndose al POTRILLO al igual que el corsario español. Al intentar una maniobra evasiva, los oficiales advirtieron que las drizas de la vela cangreja habían sido cortadas y ante la aproximación de los ahora dos buques enemigos un sector importante de la tripulación recién enganchada adhirió al motín, reduciendo a la oficialidad y a los tripulantes chilenos leales.

Ambos buques ahora bajo bandera española, se dirigieron a Perú integrándose a la flota del Virrey, siendo encarcelados sus oficiales en las mazmorras del Callao. Providencialmente el ex Capitán del POTRILLO, M. Monson residía transitoriamente en Lima y logró con una gestión de meses, la liberación de la Oficialidad extranjera capturada, la que regresó a Chile en el navío norteamericano HOPE.. Abascal reforzó la artillería de la PERLA y ambos buques cubrieron funciones de control, enlace y abastecimiento bajo bandera española durante todo el período de la reconquista.

El 20 de enero del año 1820, encontrándose Cochrane con la fragata O'higgins reconociendo Corral, supo del próximo arribo del POTRILLO, con sueldos y víveres para los realistas de los fuertes de Valdivia. Usando bandera española, logró su captura, restituyéndosele la bandera chilena, ahora la de la estrella solitaria y destinándose como buque de enlace.

La fragata PERLA había sido recapturada por la Escuadra chilena el 8 de octubre de 1817 en las cercanías de Valparaíso, portando víveres a las dotaciones realistas de Valdivia y Chiloé. Ambos buques formaron parte de la gran Armada libertadora del Perú, zarpando de Valparaíso el 10 de agosto de 1820 como transportes artillados, bajo bandera chilena, hasta el fin de su vida útil.

El bergantín POTRILLO tuvo en este período una intensa actividad de avituallamiento y enlace, integrado a la Armada de Chile.

Regresada ésta a Valparaíso, el bergantín POTRILLO, al igual que casi todos los buques de la Armada fue desarmado y transferido a la Marina Mercante, sin nuevos registros de su quehacer.

Desaparece en la bruma de la historia que no ha querido reconocer que este bergantín fue el primer buque de guerra comprado por el gobierno de la naciente república de Chile, artillado y equipado para constituir la base de la Marina de Guerra, fue enviado al combate después de una solemne liturgia enarbolando la bandera chilena, ahora llamada de la Patria Vieja, tripulado por Oficiales y Gente de mar contratados por el Gobierno de Chile, que no fueron vencidos en combate, pues no tuvieron la oportunidad de iniciarlo, sino por un acto de traición y deserción orquestados desde tierra por el poderoso grupo de realistas del puerto.

Cuan diferente se habría escrito la historia de Chile y del Pacífico Sur, si no hubiera interferido este acto de sabotaje al plan de Carrera de conquista y control temprano de los mares de esta latitud.

Esta otra historia que no fue, acompaña en la bruma del tiempo a un bergantín que sí fue el primero, aunque la historia se resista a reconocerlo.

 

Por A. Rodolfo Schmidlin Chávez.

 

Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera
> Directorio
> Contacto

El Nacimiento del Chile Libre

Vida y algunos hechos relevantes
de la gestión del Prócer


La nueva Aurora de Chile


Biblioteca On Line
> Textos históricos
> Recursos escolares